sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso Enseñanza – Aprendizaje?

La mayoría de las personas, especial y particularmente, padres y apoderados, ven en los profesores verdaderas maquinas del saber que deben llenar cada rincón de la mente de sus alumnos con información; es aquella imagen que recuerdo de mis años como estudiante de Enseñanza Media. Sin embargo, se olvidan de otro de los roles fundamentales que debe cumplir el profesor, y nosotros deberemos cumplir en un futuro no muy lejano: es aquello que va de la mano con las normas sociales. Un profesor no solo debe enseñar materia y entregar conocimientos a sus alumnos para que estos aprendan, sino que también deben otorgar valores y proyectarlos sobre los jóvenes estudiantes.
Son los gestos, y no las palabras, los decidores. ¿A qué me refiero con esto? Recuerdo muy bien una clase donde se destacó la importancia, por ejemplo, de no enseñar a nuestros alumnos ni hacerlos memorizar cada una de las virtudes y sus definiciones con el fin que las aprendan, sino mas bien demostrarlas y reflejarlas hacia ellos en nuestro diario comportamiento, para que de este modo tengan una base de cómo parase frente a la vida y cómo enfrentarla en cada inconveniente; la idea es ser consecuente y no convertirse en un “cura Gatica” cualquiera que vive predicando las buenas costumbres y a la hora de encontrarse con un alumno, a penas es capaz de permitir un saludo, como comúnmente ocurre.
Tal como lo dice el programa de enseñanza para la Educación Media que entrega el Ministerio de Educaron, los alumnos deben ser preparados en uno y otro ámbito, para que conjuntamente puedan hacer frente a lo que les depare el futuro como próximo entes sociales y profesionales.

Si bien este es el pensamiento que tenemos la mayoría de quienes egresaremos de Pedagogía en algún tiempo, aquellos profesores que aún se mantienen en el sistema educacional, no todos por cierto, pero si una gran mayoría, no lo visualizan de esta manera o quizás no tanto como debiera ser.
Creo haber encontrado el ejemplo perfecto para ello: mi padre siempre recuerda esas viejas estrofas que memorizó cuando niño y que sólo ahora logra darles sentido. Solían recitar –literalmente- la materia, no eran capaces de relacionar ni criticar aquel conocimiento que les estaba siendo transmitido, eran como simples “maquinas o robots” que debían memorizar interminables párrafos, y una vez que este objetivo era alcanzado, el educando había “aprendido”.

Cuesta imaginar que aún hoy en día, esos profesores continúan ejerciendo en el sistema educacional, y que por más cursos o perfeccionamientos que efectúen, aún no lleguen a distinguir lo que es la memoria y lo que es el verdadero aprendizaje.
Considero que este verdadero aprendizaje se refiere a internalizar, a hacer parte de uno el conocimiento que se entrega, siendo así mismo capaces de criticar o reforzar pensamiento, con argumentos válidos, que harán extraer a los alumnos sus propias conclusiones en relación al tema en cuestión.

El verdadero conocimiento es aquel que se enseña y aprende en base a la internalización, como ya mencioné, en conjunto con la exploración en nuevos campos de estudio y adquisición de nuevas experiencias a través del análisis e investigación que cada alumno pueda llevar a cabo con los distintos elementos que el profesor les confiere. Éste sólo debe ser un guía para sus alumnos, y estos a su vez entes descubridores y creadores de sus propios discernimientos.
Paz Sepúlveda.-

sábado, 8 de marzo de 2008

¿Qué características según mi opinión debe tener una buena clase de Historia y Geografía?

Cuando aún se es alumno de Pedagogía podemos imaginar las características de una futura clase, para la cual nos estamos preparando. La idea radica en lograr el aprendizaje de los alumnos, sin que esto signifique ser la “mala de la película”, como muchas veces se califican a los profesores estrictos que apuntan al mismo objetivo. Creo que el ideal de profesor es aquel que sí es estricto, pero que a la vez es una persona donde los alumnos pueden depositar toda su confianza y demostrarla en actitudes tan cotidianas como lo es pedir al profesor que explique nuevamente algún proceso o materia que no se entendió cabalmente; no deben reconocer al profesor como un ente autoritario al cual deben temer, el alumno debe sentir que no es causa de molestia ni de burla cuando pide algún tipo de ayuda en la clase.

En una clase de Historia y Geografía que este punto toma suma importancia a la hora de la interacción profesor-alumno. Creo que la mayoría de los casos, y tal como los vivencié en la Educación Media, los alumnos acostumbraban a utilizar mayoritariamente la memoria; en el caso de las clases para las cuales nosotros nos estamos preparando a enfrentar, el objetivo principal es que el alumno logre comprender procesos, y extraer, a través de los mismos, tanto causas como consecuencias de estos, lo que trae consigo un exceso de preocupación en la explicación al alumno y cómo lograr que este capte la idea de la mejor manera.

Muchas veces se dice que una clase de Historia y Geografía involucra demasiada memoria, por la cantidad de echas que encierra cada suceso importante a través del tiempo; quizás este punto sea certera, pero no es la base de nuestra preparación. Debemos mostrar a los alumnos cómo todo se encuentra relacionado, cómo ciertos procesos se convierten en causa y efecto de otros.

Una buena clase de Historia y Geografía implica el interés del profesor por lograr que los alumnos aprendan, y el interés de estos mismos por aprender, a través de debates y discusiones al interior del grupo curso, donde vayan haciendo valer las ideas que consideran adecuadas.

Cuando se es alumno de Pedagogía, podemos imaginar las características de una futura clase, pero sólo cuando llegue el momento sabremos aplicar nuestro ideal para cada una de ellas.




Paz Sepúlveda!