martes, 17 de junio de 2008

¿Qué características debe tener un profesor para ser un buen profesor?

He aquí­ una primera característica de un buen profesor: es alguien feliz; como segunda característica señalo que el profesor es alguien autónomo, es decir, enseñará a los alumnos a descubrir su propia autonomí­a y acrecer siendo fieles a sus propios principios e ideales y no movido por sus caprichos y deseos egoí­stas e infantiles; la tercera característica de un profesor es que es alguien disciplinado que está para educar, para cumplir con el rol social que permitir que las generaciones más jóvenes logren ajustarse a los requerimientos de la sociedad en que estén. Por ello es que el docente no puede perder de vista el apego a normas de convivencia que permitan que los jóvenes eduquen su libertad. No se trata de imponer una obediencia ciega a normas y principios sino enseñar a respetar esas normas por lo valioso que contienen tras de si.

Por ello es que es preciso que el docente sea prudente, sepa cómo actuar desde una acción ética y no políticamente correcta. Un ánimo educado y capaz de tomar decisiones efectivas, centradas no en el beneficio propio ni en lo políticamente correcto, sino en valores y principios efectivamente formativos.

Por último, me parece que estas acciones desde el plano ético se fortalecen mas cuando quien las emite es alguien capaz de fascinar y atraer la atención de sus alumnos. Por ello es que creo sinceramente que la mejor forma de enseñar y educar a los alumnos es cuando el profesor se muestra a sus alumnos como alguien con autoridad.

Un alumno no se acerca al liceo o colegio a repetir lo que ya sabe, sino a ampliar su horizonte, solo un profesor con el conocimiento y la sabiduría propia permitirán responder a esta necesidad vital.

Un profesor por tanto debe dejar de ser un mero instructor de contenidos para convertirse en un pleno educador, en un servidor de las vocaciones ajenas.

martes, 10 de junio de 2008

¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?

Es difícil realizar una propia autoevaluación del desempeño que realizarás como educador sin antes contar con tal experiencia, no obstante y en una forma de visualizar nuestro futuro como docentes, se hace imposible negarnos a dicha idea; una mezcla de miedo, ansias y preocupación frente a ello…

En infinitas ocasiones y creo que toda la comunidad escolar, perteneciente, o que en un momento fue parte de ella, ha presenciado las diversas actitudes que toma el alumnado frente a las características del profesor que tienen ante sus ojos. Considero que uno de los primeros aspectos para verificar nuestro desempeño ante la clase, es analizar el comportamiento de los mismos, el clima social que se genera en el aula; es necesario sentir esa cercanía con el joven estudiante, que se sienta a gusto con las clases que día a día presencia, generar tratos cordiales y de respeto, donde cada uno de los presentes tenga sus lugar y tome parte de él en todas las actividades a realizar, sin sentirse opacados por uno ni por otro, menos por el profesor, que se supone es el ente unificador del compendio de ideas de los alumnos dentro de la sala de clases. Es por ello que muchas veces, y considerando mi experiencia personal, los alumnos tienden a comportarse de una manera adecuada, una ejemplar disciplina en este caso, con aquellos profesores que logran mantener una clase armoniosa y controlada. A mi parecer, mantener el orden y captar la atención del alumnado en base a “gritos” dentro del aula, no es la mejor forma, ni refleja el buen desempeño de uno como educador; todo lo contrario, eso refleja el mal manejo que se tiene sobre los jóvenes, y como estos logran adaptar y manejar al profesor a su conveniencia, cuando lo que cree este es todo lo contrario. A modo de ejemplo: los alumnos saben muy bien con quién comportarse de una u otra forma dependiendo del docente, sino no existirían aquellos profesores dóciles en el cambio reiterado de evaluaciones, ¿o si? A mi parecer esa es una cara forma de manejo, y que los alumnos saben identificar plenamente en los distintos docentes.

De este modo, un buen clima social dentro del aula nos resultará fundamental a la hora de analizar nuestro desempeño como profesores, lo que contribuye a ello no solamente nuestra actitud hacia los alumnos, sino también el ambiente físico que los rodea. Por la misma razón es que si me correspondiera realizar actividades de jefatura en un determinado curso, sería preciso encargarme de la generación de un ambiente acogedor, y que a la vez facilitara, en cierto modo, mi labor y la de mis colegas en su trabajo de enseñanza.

Paralelamente a lo expuesto con anterioridad, es posible mencionar que tales aspectos influyen considerablemente en la efectividad de la escuela como tal, y en la disminución del desgaste profesional de los entes que forman parte de ella.

Si vemos el trasfondo de tales situaciones, podremos darnos cuenta de la importancia que tiene esto para la confianza del alumno, y este podría ser considerando otro factor decidor a la hora de nuestra evaluación como docentes: el que un alumnos se sienta con la confianza suficiente para opinar en clases, significa que estos se sientes con las capacidades necesarias para tal actividad, pues hablaran con bases y fundamentos propios de la asignatura. De no ser así, es que algo nos falta para generar dicha actitud en nuestros alumnos. Primero que todo, el alumnos que opina, es aquel que no teme elevar su voz ante los compañeros, ni teme ser ridiculizado por los mismos; a la vez es un alumnos que sabe de aquello que habla, que tiene un manejo de las materias, indicios que revelan el buen desempeño nuestro, en ese aspecto. Por otro lado, muchas veces se tiende a decir y generalizar, que los alumnos “no saben” y que sus profesores no les enseñan lo necesario, en base a que no logran dar su opinión en clases, sin embargo, y aquí es donde refuerzo la idea del clima social, esto no necesariamente puede tener su raíz en los conocimientos del alumno, sino que este puede temer enfrentarse a sus pares y profesor, aunque sepa y se maneje en el tema en discusión, pues el docente no se ha dado el tiempo de crear un ambiente adecuado para logra tales aspiraciones. Lamentablemente y en base a mi experiencia como alumna, puedo decir que estos no son hechos aislados, sino que más bien se presentan en la mayoría de los establecimientos educacionales.

Finalmente, puedo mencionar otro elemento que nos ayudará en la identificación de la calidad del desempeño ejercido como docentes, y este ultimo que mencionaré es el más común de todos: las evaluaciones. Pienso que no existe factor más concreto que tal actividad, y es por la misma razón que ante malos resultados en una evaluación equis, los profesores tiendan a realizar una especie de repaso de los contenidos ya vistos, para reforzarlos y dilucidar los puntos débiles de los diversos aspectos que ello conlleva. Creo que no existe un hecho más frustrante para un profesoe, que el que sus alumnos, a los cuales este ha enseñado, y supuestamente han aprendido, obtengan malas calificaciones. Personalmente sería un especie de fracaso, pues me llevaría a pensar que no sé enseñar, que no explico bien, o que simplemente “no tengo dedos para el piano” como dice el dicho. Es por ello que un ambiente afectivo y cercano, tanto como uno de aprendizaje en el que exista retroalimentación, serán profundamente significativos para la enseñanza de nuestros alumnos, lo que reflejará en sí, nuestro desempeño como mentores.

¿Será tan necesario el ambiente afectivo y cercano para el desarrollo integral de los alumnos, reflejo de nuestro buen desempeño como docentes?

Paz Sepúlveda.-

martes, 27 de mayo de 2008

¿Cómo enseñar para que la diversidad de estudiantes presentes en una sala de clases aprenda?

Como es sabido y asumido por la gran gama de docentes de nuestro país, a los distintos establecimientos educacionales concurren personas de todo tipo: todos los alumnos son diferentes: "la diversidad de tipo personal es lo natural, lo uniforme no existe". Cada uno de nuestros alumnos presentes en el aula cuenta con diversos intereses y expectativas, que en cierto modo hacen complicada nuestra labor, pues debemos adecuar nuestro tipo de enseñanza, a sus características intelectuales propias y sus diferentes ritmos de aprendizaje, aquellos que les resulten más cómodos y significativos para la adquisición de conocimientos.


Creo que una de las razones del buen aprendizaje que se puede generar dentro de una sala de clases, proviene principalmente de la interacción social y los estímulos afectivos y culturales del entorno educativo, pues como futuros profesores debemos aunar toda esta gama de diversidades y centrarla en un solo núcleo con factores comunes, obviamente, y que todos los alumnos respeten y valoren. De este mismo modo es que el trabajo entre alumnos con diferentes puntos de vista y características, favorece un entorno enriquecedor puesto que fortalece las posibilidades de encuentro y resolución de conflictos cognitivos y afectivos entre ellos mismos, impulsando el desarrollo de estrategias didácticas y maneras de organizar el trabajo en el aula que faciliten el aprendizaje de todos y cada uno de ellos.
Por otro lado, muchas veces pensamos, y creo que en primera instancia igual lo hice, enfocamos el tipo de aprendizaje sólo al ámbito cognitivo de nuestros alumnos, sin embargo nos olvidamos que en una sala de clases hay distintos tipos de diversidad, ya sean motivacionales, socio-económicos, culturales, etc. De esta manera, y a modo de ejemplo, no podemos llegar a una clase y pedir para la próxima semana una infinidad de materiales sin preocuparnos de que tal vez hayan alumnos que no van a poder cumplir con tales requisitos, pues no tienen el dinero suficientes como para solventar tales gastos; me refiero con esto a que si queremos realizar una clase interactiva, debemos realizarla igual, pero dentro de los parámetros que la situación de nuestros alumnos permita.

Como planteé anteriormente, me considero partícipe de la acción del docente como ente unificador entre las partes, no como separatista; en primera instancia creí estar de acuerdo con la creación de distintos cursos para un mismo nivel, apartados por sus capacidades cognitivas, pues consideraba que los “buenos”, se contagiaban de los “malos”, por así decirlo, sin embargo hoy no lo estoy, pues creo que cada uno de los alumnos debe aprender de sus compañeros, generándose una especie de retroalimentación, si así pudiera llamarse. No obstante, así y todo, y a pesar de las infinitas criticas que crecen entorno a ello, muchos centros lo plantean como única alternativa posible, sin haber mantenido un proceso de reflexión en el claustro y haber agotado todas las disposiciones curriculares, metodológicas y organizativas, fomentando de este modo y en gran medida, las desigualdades de tal enfoque segregador.
Como futuros docentes, debemos generar un ambiente de mejora, desarrollando los distintos entornos, en los cuales se valoren las potencialidades personales de cada uno de los alumnos, en un clima que favorezca la autoestima, las relaciones personales y la participación.

De esta manera, y a modo de concluir mi comentario, puedo decir que lograremos generar un aprendizaje optimo para nuestra diversidad de estudiantes, en la medida en que desarrollemos los caminos para que las potencialidades de este alumnado encuentre su lugar en la escuela, en la cual pueda desarrollarse plenamente, a lo que debemos añadir la comunicación y el diálogo como bases de la enseñanza, favoreciendo de este modo los entornos de convivencia y aprendizaje, aspectos tan significativos para nuestros alumnos.
Por último, puedo decir que como profesores muchas veces tenemos amplias disposiciones para todo este tipo de prácticas, sin embargo muchas de estas veces no podemos llevar a cabo nuestras ideas por la falta de incentivo de los propios entes organizadores de tales establecimientos, y por falta, así mismo, de los recursos que generen tales facilidades; volviendo a mi anterior ejemplo, si los establecimientos contaran con todos los materiales necesarios para realizar una clase interactiva, no tendríamos el problema de encontrarnos con alumnos que no pudieran ejecutar dichas actividades por falta de recursos.



Y tú, ¿Qué piensas?:

"Los centros y las aulas:
¿están preparados para dar respuesta y satisfacer nuestras actividades unificadoras hacia los propios alumnos?"







Paz Sepúlveda.-

jueves, 15 de mayo de 2008

¿Cuál es según tu opinión la forma más justa de evaluar el desempeño de un estudiante?

“La evaluación es un proceso que proporciona información para hacer los ajustes necesarios en el proceso de enseñanza y buscar apoyo para el progreso educativo. Es un compromiso por revisar colegiadamente la práctica educativa, compartiendo valores y actitudes que se convierten en referente de la acción educativa y de la propia evaluación del progreso en los alumnos y alumnas.” (*)
Tal actividad involucra mucho compromiso, pues es delicada, compleja y muy difícil de realizar. Me refiero con esto a que la tarea evaluadora debe ser equilibrada, en la cual, y tal como plantea el autor, “la evaluación ha de ser motivadora y debe generar actitudes de superación y aumento progresivo de autoestima. Debe contribuir a que el educando conozca sus limitaciones y debe ofrecer pautas para superarlas.”(*)

A mi parecer el tema de la evaluación constituye una de las tareas mas complicadas desde el punto de vista de la labor docente, pues siempre los profesores se ven expuestos a infinitas criticas en las cuales es típico encontrar al alumno que dice “el profe me tiene mala” simplemente porque no obtuvo el rendimiento que él esperaba, cuando realmente todo podría ser producto de su ociosidad hacia el tema de los estudios; y digo “podría” pues si bien hay alumnos que estudian lo suficiente, e incluso en exceso, comparado con el resto de sus compañeros, no obtiene resultados satisfactorios, por lo inequívoco de sus métodos a la hora de internalizar los conocimientos. Importante es este último punto, pues la mayoría de los docentes no se preocupa de cómo estudia el alumno para una determinada evaluación, sino que más bien se encarga de realizar una serie de preguntas para que estas sean respondidas en un lapso de 90 minutos que dura una clases, y quienes contestaron lo debido ¡bien! y quienes no, simplemente ¡mala suerte!, y esa ahí donde aparece esa verdadera “carnicería” de a que hablan los profesores, cuando la mayoría del grupo curso obtuvo notas inferiores a 4,0. De este modo, debemos sentir el llamado a orientar a nuestros alumnos e incitarlos a la búsqueda de nuevos planes de estudio, tal como realización de esquemas, lecturas a conciencia, cuadros comparativos, mapas conceptuales, que le permitan alcanzar realmente un óptimo aprendizaje y con ello, los resultados que esperan alcanzar en cada una de las evaluaciones.
Por otro lado, y no menos significativo, como profesores debemos tomar en cuenta las habilidades y aptitudes de nuestros alumnos. Dentro de la gran diversidad de alumnos por la cual está compuesto el curso en el cual trabajamos, encontramos jóvenes con grandes aptitudes para la redacción, por lo tanto a la hora de realizar una evaluación de desarrollo escrito, le será mucho más fácil, por así decirlo, pues son herramientas que el maneja; sin embargo así como hay alumnos hábiles en escribir, también encontramos quienes no tienes un amplio desarrollo en dicha área, pero que si tienen un mayor control y manejo en el área oral, pues a dicho alumno le resultaría mucho más provechoso y ventajoso realizar una evaluación oral en vez de una escrita. También podemos encontrar alumnos con aptitudes diferentes a las anteriores, me refiero a la existencia de alumnos con habilidades teatrales, lo cual fácilmente podemos evaluar a través de una representación teatral de algún episodio de la Historia que estemos estudiando al interior de la clase. Podemos encontrar alumnos con bastas habilidades artísticas y creativas, que también pueden ser evaluadas a través de confección de mapas, afiches, comics, etc.
Es así como futuros docentes, estamos llamados a aunar toda esta gama de habilidades, para que todos y cada uno de nuestros alumnos tengan la posibilidad de desarrollarse en el área que le es más fácil de expresar y generar sus conocimientos.
Por lo tanto para futuras evaluaciones debemos tomar en cuenta dichos aspectos e incorporarlos a nuestra práctica como profesores, realizando tanto disertaciones, como elaboración de ensayos, pruebas escritas y orales, representaciones teatrales, confección de comics, entre otros, para que todos nuestros alumnos tengan la oportunidad de manifestarse de la mejor manera con cada una de sus destrezas, y con ello logren óptimos resultados en las distintas evaluaciones a realizar.
La idea, como mencioné anteriormente, es dar oportunidad a todos los educandos de desarrollarse en el área que más les acomoda, y que les genere un mayor resultado en cuanto a notas se refiere, demostrando obviamente y en conjunto, todos lo que conocimientos que el alumnos logro aprender e internalizar en el proceso cognitivo.




Paz Sepúlveda.-
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martes, 6 de mayo de 2008

¿Cómo aprender Historia y Geografía?

Como futuros profesores de Educación Media en Historia y Geografía, destacaremos por poseer una base de conocimientos y de métodos de análisis, lo cual nos permitirá participar activamente en los procesos de adaptación del alumnado a la realidad de la sociedad contemporánea. En este campo, manejaremos conceptos que le otorgaran la posibilidad de transformarse en ciudadanos activos de esta sociedad, integrados en su entorno, capaces de entenderlo, explicarlo y de permitir la integración de ellos en este medio social. Es así que nuestro rol toma importancia a la hora de generar el aprendizaje de nuestros alumnos.

En cuanto al Área de Historia, considero que uno de los mejores métodos de aprendizaje es a través de la lectura, sin embargo debemos tener en cuenta que a la mayoría de los alumnos les resulta tedioso y poco grato realizar dichas lecturas proporcionadas por el profesor, no obstante, creo que tal actitud se debe muchas veces a la extensión de dichos textos; es difícil adecuarse a lo que los jóvenes de hoy en días sienten hacia los estudios, pero la mayoría de ellos muchas veces no se interesan ni motivan por aprender, pierden su tiempo de una manera considerable; prefieren pasar tardes enteras dando vueltas por la ciudad, cuando perfectamente podrían realizar estas actividades y dedicar, aunque sea, una media hora para leer un documento que otorgó el profesor. Por tal motivo, es que tampoco podemos obligar a nuestros alumnos a leer enciclopedias enteras, simplemente bastaría con entregarles información precisa y concisa en al menos unas cinco hojas, para que no hubieran excusas en cuanto a la realización de dicha actividad, porque es común encontrarse con alumnos que no alcanzaron a leer, que no tuvieron el dinero suficiente para fotocopiar los extensos documentos, o que simplemente no lo tomaron en cuenta por ser demasiado.
Bien, una vez superado el problema de la extensión de los textos, es necesario entregar en ellos no solo una sola perspectiva del tema tratado, sino más bien contraponer múltiples posiciones para que los alumnos sean capaces de generar ellos mismos sus propias conclusiones, que construyan sus conocimientos, y a través de ellos desarrollen técnicas, habilidades y actitudes que les permitan darse cuenta y sepan diferenciar entre aquello que les resulta significativo o no para su mejora. Por otro lado, y esto es algo que ayuda enormemente al aprendizaje de Historia, es mantener clara la temporalidad de los sucesos estudiados, pues otorga un orden cronológico que permite desplegar mayormente los procesos de la contingencia histórica. Es importante también tener claras las ubicaciones de dichos acontecimientos, y cómo estos se van desarrollando en concordancia con otros. Ambos puntos anteriormente mencionados, son obviamente apoyados por la construcción de mapas y líneas de tiempo, entre otros, a los que se verían enfrentados a realizar los alumnos; todo lo anterior con la finalidad de clarificar acontecimientos y procesos dentro de un marco referencial que los alumnos deberán manejar una vez realizada dichas actividades.
En resumen, el alumno debe comenzar buscando y reuniendo el material necesario que le permita conocer y reconstruir el pasado, y para lograr aquello deberá recurrir a diversas fuentes, tales como las orales (leyendas, canciones o cuentos transmitidos oralmente en el tiempo), la escritas (documentos), y las artísticas (creaciones culturales, pinturas). Todas estas exigencias del profesor hacia los alumnos deben estar acordes con las posibilidades del propio establecimiento educacional, de otorgar dicha información y fuentes.

Con respecto al ámbito geográfico. Puedo decir que la Geografía no es teoría, la Geografía es experiencia. Me refiero con esto a que no basta con decir a los alumnos, por ejemplo, que hay diferentes tipos de suelo, sino que debemos mostrarles que así es y ¿Cómo hacerlo? ¿Por qué no realizar salidas a terreno? Considero que uno de los aspectos más importantes y en los cuales se basa la juventud de hoy es “ver para creer” y ¿Qué mejor que comprobar con hechos lo que ha dicho el profesor en su clase teórica? Muchas veces existe la disposición tanto de alumnos como profesores, sin embargo dichos viajes necesitan ser financiados y en la mayoría de los casos, los establecimientos educacionales no pueden realizar tales gastos, por muy importantes que sean para sus alumnos estas experiencias, es por ello que también como profesores debemos adecuarnos a la realidad de nuestro centro educacional y de las posibilidades de los propios alumnos para realizar dichas actividades; de este modo, en vez de realizar grandes y costosos viajes, tan solo bastaría con salir a los alrededores del establecimiento a analizar el tipo de suelo, si es que esta fuese la materia en cuestión.

Finalmente puedo decir que al aprender Historia y en la forma en que lo hacemos, es que hacemos descubrir a nuestros alumnos los lazos que los unen al pasado, ampliando de este modo su conocimiento de las perspectivas humanas. La idea es que si nuestros alumnos se equivocan, aprendan de sus errores y preserven las virtudes. Y así como en Historia, también la Geografía toma importancia en el cómo aprender, pues la manera en que llevemos acabo la entrega de dichos conocimientos llevará a nuestros alumnos más allá de una simple descripción, a localizar, describir, explicar y comparar los distintos paisajes que se observan en la superficie de la Tierra y, más cercano a ellos, en los alrededores, las actividades de las personas integrando dicho paisaje.

Muchas pueden ser las opciones de cómo aprender Historia y Geografía, sólo resta elegir aquella que sea más óptima para cada clima educativo en que se encuentre el maestro y su alumnado.

sábado, 26 de abril de 2008

¿Qué significa para ti enseñar didácticamente?

Primero que todo, cabe mencionar que didáctica comprende todo lo que es el proceso enseñanza aprendizaje y como este resulta significativo para el alumno.
A mi parecer, una enseñanza que resulte didáctica comprende aquella enseñanza que resulte atractiva para nuestros alumnos: me refiero con esto a que debemos, como docentes, lograr que nuestros alumnos capten conocimientos y valores, a través de un método en el cual se sientan participes del proceso en el cual están siendo insertos, sin que esto resulte tedioso para ellos ni para el profesor, pues muchas veces la falta de motivación de los alumnos hace que el profesor al mismo tiempo pierda todo incentivo de generar una buena clase; sin duda considero que tal actitudes comprenden un proceso cíclico, pues cuando los alumnos no están motivados, también desmotivan al profesor, pero también cuando los profesores no realizan una buena clase y entretenida, los alumnos se aburren y caen en el desorden. De este modo, tanto profesores como alumnos van a ser culpables en cierto modo de no realizar una clase en óptimas condiciones. Con respecto a esto, pienso que en su mayoría los profesores debemos responsabilizarnos de igual modo ante este tipo de situaciones, pues somos nosotros los llamados a crear las mejores condiciones dentro de la sala de clases, somos nosotros los llamados a motivar a nuestros alumnos en el proceso enseñanza-aprendizaje, somos nosotros los llamados a lograr el aprendizaje de nuestros alumnos de una manera que a ellos les resulte atractivo para no caer en la monotonía de las clases. Es aquí donde toma un importantísimo papel la didáctica en nuestras clases, pues a través de ella, es que logramos generar todos estos ambientes y condiciones para lograr los objetivos que planteamos en conjunto con el alumnado.
Para lograr tales dichos, se hace necesario que el alumno "desee, perciba, haga y obtenga satisfacción de la experiencia de aprender y de eso es de lo que nos debemos encargar como futuros docentes". (*)
Como he planteado en anteriores comentarios, creo que una buena clase no se logra hablando y hablando, pues resulta “aburrido”, los alumnos quieren hachón, quieren actividad, quieren salir de al rutina; están todo el día en una sala de clases en la cual entran y salen profesores que explican su materia, anotan en el pizarrón y luego se marchan, dando interminables tareas para la casa… ¿Por qué no cambiar dicha situación? ¿Por qué cuando estamos explicando una materia no disponemos de materiales necesarios para realizar alguna actividad que salga de la rutina?
¿Por qué no hacer una clase en la cual nuestros alumnos nos diserten ante sus compañeros, sino que se disfracen ante ellos y representen un pasaje de la Historia? ¿Por qué no incentivar la construcción de maquetas para reconocer las regiones de un determinado territorio? Son múltiples interrogantes que podría mencionar, sin embargo lo que se deseo destacar es lo interactiva que resultaría una clase con tales condiciones y como los alumnos sentirían una atracción inconsciente hacia dicha clase, pues les resultaría, en simples palabras, “entretenido”.
Debemos tener en cuenta que si bien la lectura es de suma importancia en nuestra tarea del saber, esto no siempre resulta atractivo para los jóvenes estudiantes, es por eso que no debemos olvidar que "la Historia se hace con documentos escritos, pero también orales, estadísticos, arqueológicos, artísticos, audiovisuales…" (**)
De este modo, podemos rescatar y como avala la experiencia de muchos profesores y la mía, como alumna, resulta mucho mas entretenida, atractiva y significativa una clase en la cual se integren todos estos elementos, pues reforzaran de mejor manera el aprendizaje de los alumnos y la motivación del profesor para con la clase.


Paz Sepúlveda.-

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(*) Strang, Ruth: “Didácticas Especiales para la Enseñanza”; Argentina; Librería del Colegio; 1970.
(**) Friera Suárez, Florencio: “Didáctica de las Ciencias Sociales”, Geografía e Historia.

martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

Si bien en la Universidad se nos enseñan una infinidad de conocimientos, la mayoría de estos son tomados como habilidades técnicas que nosotros debemos transmitir a nuestros alumnos; sin embargo, considero que nuestro rol como docentes debe ir más allá, debemos pasar a ser, de un simple transmisor de información, a un intermediario entre alumno y conocimiento, tal como se afirma en el texto “Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: Una interpretación Constructivista” (Díaz Barriga Arceo, Frida).
Nuestra práctica diaria en la sala de clases debe ser de reflexión frente a los contenidos, constructiva y con oportunidad para criticar. Debe generarse un ambiente donde se de lugar al razonamiento y a la integración de los a priori de los alumnos, de sus experiencias y conocimientos, con las enseñanzas entregadas por nosotros los profesores. La idea radica en considerar al alumno como un ente confiable de sus posturas, para que reflexionen en conjunto y unos aprendan de otros sin excluir la opinión de nadie. Se trata de colocarnos en el lugar del alumno, ser empático con él, entender sus posibilidades y limitaciones y ofrecer en cada caso el apoyo que sea necesario para el desarrollo de sus conocimientos en conjunto con los entregados por el docente.
Muchos profesores, que personalmente puedo decir que tuve en el periodo de Enseñanza media, consideraban sus clases como verdaderas cátedras, de las cuales los alumnos debían culminar con amplios conocimientos adquiridos, nuestras preguntas eran: “¿Y para que tanto dato? ¿Nos servirán en un futuro?”, tal vez sí, pero muchos de aquellos docentes no relacionaban los contenidos que teníamos que aprender con lo que para nosotros resultara conocido o cercano, por lo tanto no resultaba entretenido o grato llegar a ese tipo de clases, por ende el ambiente no era el adecuado para que nosotros nos desarrolláramos en plenitud. Pienso en este caso que para generar un buen ambiente en el aula, es necesario que los docentes nos encarguemos de la motivación de nuestros estudiantes, apuntando nuestra enseñanza a los intereses de estos mismos. Una manera de lograr aquello sería recurrir a los recuerdos de los alumnos para introducir los nuevos contenidos.
Debemos generar un ambiente de confianza, aceptación, equidad y respeto; considerar las características, fortalezas y debilidades, intereses y preocupaciones de los alumnos para que advierta el real compromiso del profesor con ellos.
Por otro lado, y como he mencionado en reiteradas veces, debemos ponernos en el lugar del alumno, pensar como alumno, no como docente, también debemos pensar qué puede ser divertido, pero con sus respectivos limites, donde no se de lugar a burlas en caso de error, ni comentarios que vayan en desmedro de los demás compañeros.
Es necesario también que promovamos la participación de nuestros alumnos; en todo grupo siempre se encontraran aquellos alumnos que hablan “solo si les toca”, la idea es evitar dicho comportamiento y hacer que nuestra clase sea una clase realmente donde todos los alumnos participen y den su opinión; debemos hacer que aquellos alumnos pierdan el miedo a hablar y/o levantar la voz. Por la misma razón es que como profesores debemos estar abiertos a todo tipo de comentario que surja en clase, sin opacar alguno, vernos interesados en dichos planteamientos y cuestionarlos a la vez, para que el alumno sea capaz de contraargumentar, y darse cuenta de la existencia de diferentes enfoques para determinados temas.
Finalmente, puedo decir que eso es lo que hace que una clase sea interesante y atractiva para el alumno, una clase donde no tenga que estar apoyado en su pupitre escuchando una y otra vez las palabras del profesor durante los noventa minutos que dura la clase, una clase en la que se genera un ambiente adecuado para el aprendizaje y desarrollo de los alumnos.



Paz Sepúlveda.-

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué significa la disciplina dentro del aula?

Si bien en los comentarios anteriores he planteado, en su mayoría la cercanía que debe establecerse en la relación profesor alumno, creo que también he puesto mucho énfasis en lo que se refiere al respeto que conjuntamente debe permanecer entre ambos.
Personalmente, creo que la disciplina se mantiene cuando el profesor logra establecer el control de la clase y sus alumnos, cuando capta la atención de ésta evitando su desconcentración. Algunos de los factores que influyen considerablemente para que la disciplina se mantenga dentro del aula son; presentarse al curso como una persona con claros objetivos por cumplir, alguien que no se dejará llevar por las influencias de los alumnos y menos por caprichos. Me refiero a esto con un ejemplo: siempre recuerdo a una profesora que por casualidades de la vida era profesora de Historia y Geografía, porque ella lograba mantener el control de cada clase sin la necesidad de estar gritando en cada una de ellas, en nuestra primera clase habló seriamente y en un tono que hacía que pensar que estaba tratando con grandes alumnos maduros, lo que hacía que tomáramos un cierto compromiso y responsabilidad con la clase planteó cada una de las exigencias de sus clases y lo que esperaba de nosotros como alumnos. Si bien parecía una profesora exigente hasta el extremo, poco a poco nos dimos cuenta que lo que ella pretendía, era que nosotros fuéramos superando nuestras propias metas. Aquello hacía que como curso nos interesáramos en sus explicaciones, además que en cada una de ellas se notaba el gusto y amor que sentía por la labor que diariamente realizaba.
Cómo alumnos, sabemos identificar cuando un profesor siente gusto por lo que realiza y eso motiva enormemente a seguir escuchando lo que el docente te plantea y expone en sus palabras.
Otro de los factores que considero importantes a la hora de mantener la disciplina en un curso, es que la clase sea didáctica, porque esas típicas clases donde el profesor habla, habla y sigue hablando monótonamente durante toda la clase, lo único que logra es aburrir al alumno más que hacer que éste aprenda de lo dicho por el profesor.
Muchos podrían plantear que el alumno va al colegio a estudiar y aprender, y no a divertirse, sin embargo debemos tener en cuenta que vamos a trabajar con jóvenes adolescentes en su mayoría, que aun no definen su futuro y no saben que es conveniente y que no lo es, por eso es necesario captar su atención de una manera que ellos vean más cercana.
La clave de un profesor para mantener la disciplina dentro del aula es mantenerse firme ante sus alumnos y a la vez cercano, motivándolos con actividades didácticas que logren mantener al alumno atento y disciplinado en cada una de las clases.-

jueves, 3 de abril de 2008

¿Para qué enseñamos?

Claramente alguien podría responder a tal pregunta diciendo que el ¿para qué enseñamos? está relacionado con la preparación en el ámbito histórico y geográfico para el cual nosotros estamos estudiando, que llevará a nuestros alumnos, en un futuro, a alcanzar un buen puntaje en la Prueba de Selección Universitaria, porque es común esta respuesta en los alumnos: “¿para qué estudias?...para que me vaya bie en la P.S.U.”; por ende, el ¿para qué enseñamos? debería tener tal objetivo, sin embargo creo que muchas personas olvidan que el rol de nosotros como futuros profesores va más allá de llenar de conocimientos a nuestros alumnos.
Quizá es la historia más repetida y a veces puede llegar a ser utópica, según con los ojos que se mire, pero mi perspectiva en cuanto al ¿para qué enseñamos?, pasa por una cuestión humanitaria, el saber formar personas con criterio amplio y conocedoras del mudo que nos rodea, en los diversos ámbitos que nosotros podemos abarcar; insertar y forjar valores, que permitan al alumno sostenerse cómodamente en sociedad.
Enseñamos, como dije, para formar personas, juicio que muchas veces y por muchos, ha sido criticado, pues advierten en él, el llamado currículum oculto, que se supone intenta encajonar a los alumnos en ciertos parámetros, acomodarlo a determinadas circunstancias que la misma sociedad va imponiendo. Si bien, creo que una fracción de estas normas forman parte de él, tal como se ve en algunos colegios e la subordinación del alumno ante el profesor, que se verá reflejado en el futuro laboral (subordinación ante el empleador); no obstante eso si es posible de cambiar, manteniendo una relación de mayor cercanía con los alumnos, evitando las llamadas relaciones de verticalidad. Por supuesto que esta cercanía no debe traducirse en una falta de respeto entre alumno y profesor, la idea es que si se puede tener una relación tan intima, esta tenga su base en dicho valor.
No es necesario enseñar con lápiz y papel en mano lo excelentes personas que podemos llegar a ser, sino que pasa más que nada por una cuestión del día a día, en que nuestros alumnos vean en nosotros un ejemplo de seriedad, respeto y humildad frente a ellos mismos.
Finalmente enseñamos para formar personas; personas con criterio amplio, conocedoras y respetuosas de los demás y del medio que los rodea: “enseñamos para formar personas integras y con altura de mira”.
Paz Sepúlveda.-

sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso Enseñanza – Aprendizaje?

La mayoría de las personas, especial y particularmente, padres y apoderados, ven en los profesores verdaderas maquinas del saber que deben llenar cada rincón de la mente de sus alumnos con información; es aquella imagen que recuerdo de mis años como estudiante de Enseñanza Media. Sin embargo, se olvidan de otro de los roles fundamentales que debe cumplir el profesor, y nosotros deberemos cumplir en un futuro no muy lejano: es aquello que va de la mano con las normas sociales. Un profesor no solo debe enseñar materia y entregar conocimientos a sus alumnos para que estos aprendan, sino que también deben otorgar valores y proyectarlos sobre los jóvenes estudiantes.
Son los gestos, y no las palabras, los decidores. ¿A qué me refiero con esto? Recuerdo muy bien una clase donde se destacó la importancia, por ejemplo, de no enseñar a nuestros alumnos ni hacerlos memorizar cada una de las virtudes y sus definiciones con el fin que las aprendan, sino mas bien demostrarlas y reflejarlas hacia ellos en nuestro diario comportamiento, para que de este modo tengan una base de cómo parase frente a la vida y cómo enfrentarla en cada inconveniente; la idea es ser consecuente y no convertirse en un “cura Gatica” cualquiera que vive predicando las buenas costumbres y a la hora de encontrarse con un alumno, a penas es capaz de permitir un saludo, como comúnmente ocurre.
Tal como lo dice el programa de enseñanza para la Educación Media que entrega el Ministerio de Educaron, los alumnos deben ser preparados en uno y otro ámbito, para que conjuntamente puedan hacer frente a lo que les depare el futuro como próximo entes sociales y profesionales.

Si bien este es el pensamiento que tenemos la mayoría de quienes egresaremos de Pedagogía en algún tiempo, aquellos profesores que aún se mantienen en el sistema educacional, no todos por cierto, pero si una gran mayoría, no lo visualizan de esta manera o quizás no tanto como debiera ser.
Creo haber encontrado el ejemplo perfecto para ello: mi padre siempre recuerda esas viejas estrofas que memorizó cuando niño y que sólo ahora logra darles sentido. Solían recitar –literalmente- la materia, no eran capaces de relacionar ni criticar aquel conocimiento que les estaba siendo transmitido, eran como simples “maquinas o robots” que debían memorizar interminables párrafos, y una vez que este objetivo era alcanzado, el educando había “aprendido”.

Cuesta imaginar que aún hoy en día, esos profesores continúan ejerciendo en el sistema educacional, y que por más cursos o perfeccionamientos que efectúen, aún no lleguen a distinguir lo que es la memoria y lo que es el verdadero aprendizaje.
Considero que este verdadero aprendizaje se refiere a internalizar, a hacer parte de uno el conocimiento que se entrega, siendo así mismo capaces de criticar o reforzar pensamiento, con argumentos válidos, que harán extraer a los alumnos sus propias conclusiones en relación al tema en cuestión.

El verdadero conocimiento es aquel que se enseña y aprende en base a la internalización, como ya mencioné, en conjunto con la exploración en nuevos campos de estudio y adquisición de nuevas experiencias a través del análisis e investigación que cada alumno pueda llevar a cabo con los distintos elementos que el profesor les confiere. Éste sólo debe ser un guía para sus alumnos, y estos a su vez entes descubridores y creadores de sus propios discernimientos.
Paz Sepúlveda.-

sábado, 8 de marzo de 2008

¿Qué características según mi opinión debe tener una buena clase de Historia y Geografía?

Cuando aún se es alumno de Pedagogía podemos imaginar las características de una futura clase, para la cual nos estamos preparando. La idea radica en lograr el aprendizaje de los alumnos, sin que esto signifique ser la “mala de la película”, como muchas veces se califican a los profesores estrictos que apuntan al mismo objetivo. Creo que el ideal de profesor es aquel que sí es estricto, pero que a la vez es una persona donde los alumnos pueden depositar toda su confianza y demostrarla en actitudes tan cotidianas como lo es pedir al profesor que explique nuevamente algún proceso o materia que no se entendió cabalmente; no deben reconocer al profesor como un ente autoritario al cual deben temer, el alumno debe sentir que no es causa de molestia ni de burla cuando pide algún tipo de ayuda en la clase.

En una clase de Historia y Geografía que este punto toma suma importancia a la hora de la interacción profesor-alumno. Creo que la mayoría de los casos, y tal como los vivencié en la Educación Media, los alumnos acostumbraban a utilizar mayoritariamente la memoria; en el caso de las clases para las cuales nosotros nos estamos preparando a enfrentar, el objetivo principal es que el alumno logre comprender procesos, y extraer, a través de los mismos, tanto causas como consecuencias de estos, lo que trae consigo un exceso de preocupación en la explicación al alumno y cómo lograr que este capte la idea de la mejor manera.

Muchas veces se dice que una clase de Historia y Geografía involucra demasiada memoria, por la cantidad de echas que encierra cada suceso importante a través del tiempo; quizás este punto sea certera, pero no es la base de nuestra preparación. Debemos mostrar a los alumnos cómo todo se encuentra relacionado, cómo ciertos procesos se convierten en causa y efecto de otros.

Una buena clase de Historia y Geografía implica el interés del profesor por lograr que los alumnos aprendan, y el interés de estos mismos por aprender, a través de debates y discusiones al interior del grupo curso, donde vayan haciendo valer las ideas que consideran adecuadas.

Cuando se es alumno de Pedagogía, podemos imaginar las características de una futura clase, pero sólo cuando llegue el momento sabremos aplicar nuestro ideal para cada una de ellas.




Paz Sepúlveda!