sábado, 26 de abril de 2008

¿Qué significa para ti enseñar didácticamente?

Primero que todo, cabe mencionar que didáctica comprende todo lo que es el proceso enseñanza aprendizaje y como este resulta significativo para el alumno.
A mi parecer, una enseñanza que resulte didáctica comprende aquella enseñanza que resulte atractiva para nuestros alumnos: me refiero con esto a que debemos, como docentes, lograr que nuestros alumnos capten conocimientos y valores, a través de un método en el cual se sientan participes del proceso en el cual están siendo insertos, sin que esto resulte tedioso para ellos ni para el profesor, pues muchas veces la falta de motivación de los alumnos hace que el profesor al mismo tiempo pierda todo incentivo de generar una buena clase; sin duda considero que tal actitudes comprenden un proceso cíclico, pues cuando los alumnos no están motivados, también desmotivan al profesor, pero también cuando los profesores no realizan una buena clase y entretenida, los alumnos se aburren y caen en el desorden. De este modo, tanto profesores como alumnos van a ser culpables en cierto modo de no realizar una clase en óptimas condiciones. Con respecto a esto, pienso que en su mayoría los profesores debemos responsabilizarnos de igual modo ante este tipo de situaciones, pues somos nosotros los llamados a crear las mejores condiciones dentro de la sala de clases, somos nosotros los llamados a motivar a nuestros alumnos en el proceso enseñanza-aprendizaje, somos nosotros los llamados a lograr el aprendizaje de nuestros alumnos de una manera que a ellos les resulte atractivo para no caer en la monotonía de las clases. Es aquí donde toma un importantísimo papel la didáctica en nuestras clases, pues a través de ella, es que logramos generar todos estos ambientes y condiciones para lograr los objetivos que planteamos en conjunto con el alumnado.
Para lograr tales dichos, se hace necesario que el alumno "desee, perciba, haga y obtenga satisfacción de la experiencia de aprender y de eso es de lo que nos debemos encargar como futuros docentes". (*)
Como he planteado en anteriores comentarios, creo que una buena clase no se logra hablando y hablando, pues resulta “aburrido”, los alumnos quieren hachón, quieren actividad, quieren salir de al rutina; están todo el día en una sala de clases en la cual entran y salen profesores que explican su materia, anotan en el pizarrón y luego se marchan, dando interminables tareas para la casa… ¿Por qué no cambiar dicha situación? ¿Por qué cuando estamos explicando una materia no disponemos de materiales necesarios para realizar alguna actividad que salga de la rutina?
¿Por qué no hacer una clase en la cual nuestros alumnos nos diserten ante sus compañeros, sino que se disfracen ante ellos y representen un pasaje de la Historia? ¿Por qué no incentivar la construcción de maquetas para reconocer las regiones de un determinado territorio? Son múltiples interrogantes que podría mencionar, sin embargo lo que se deseo destacar es lo interactiva que resultaría una clase con tales condiciones y como los alumnos sentirían una atracción inconsciente hacia dicha clase, pues les resultaría, en simples palabras, “entretenido”.
Debemos tener en cuenta que si bien la lectura es de suma importancia en nuestra tarea del saber, esto no siempre resulta atractivo para los jóvenes estudiantes, es por eso que no debemos olvidar que "la Historia se hace con documentos escritos, pero también orales, estadísticos, arqueológicos, artísticos, audiovisuales…" (**)
De este modo, podemos rescatar y como avala la experiencia de muchos profesores y la mía, como alumna, resulta mucho mas entretenida, atractiva y significativa una clase en la cual se integren todos estos elementos, pues reforzaran de mejor manera el aprendizaje de los alumnos y la motivación del profesor para con la clase.


Paz Sepúlveda.-

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(*) Strang, Ruth: “Didácticas Especiales para la Enseñanza”; Argentina; Librería del Colegio; 1970.
(**) Friera Suárez, Florencio: “Didáctica de las Ciencias Sociales”, Geografía e Historia.

martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

Si bien en la Universidad se nos enseñan una infinidad de conocimientos, la mayoría de estos son tomados como habilidades técnicas que nosotros debemos transmitir a nuestros alumnos; sin embargo, considero que nuestro rol como docentes debe ir más allá, debemos pasar a ser, de un simple transmisor de información, a un intermediario entre alumno y conocimiento, tal como se afirma en el texto “Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: Una interpretación Constructivista” (Díaz Barriga Arceo, Frida).
Nuestra práctica diaria en la sala de clases debe ser de reflexión frente a los contenidos, constructiva y con oportunidad para criticar. Debe generarse un ambiente donde se de lugar al razonamiento y a la integración de los a priori de los alumnos, de sus experiencias y conocimientos, con las enseñanzas entregadas por nosotros los profesores. La idea radica en considerar al alumno como un ente confiable de sus posturas, para que reflexionen en conjunto y unos aprendan de otros sin excluir la opinión de nadie. Se trata de colocarnos en el lugar del alumno, ser empático con él, entender sus posibilidades y limitaciones y ofrecer en cada caso el apoyo que sea necesario para el desarrollo de sus conocimientos en conjunto con los entregados por el docente.
Muchos profesores, que personalmente puedo decir que tuve en el periodo de Enseñanza media, consideraban sus clases como verdaderas cátedras, de las cuales los alumnos debían culminar con amplios conocimientos adquiridos, nuestras preguntas eran: “¿Y para que tanto dato? ¿Nos servirán en un futuro?”, tal vez sí, pero muchos de aquellos docentes no relacionaban los contenidos que teníamos que aprender con lo que para nosotros resultara conocido o cercano, por lo tanto no resultaba entretenido o grato llegar a ese tipo de clases, por ende el ambiente no era el adecuado para que nosotros nos desarrolláramos en plenitud. Pienso en este caso que para generar un buen ambiente en el aula, es necesario que los docentes nos encarguemos de la motivación de nuestros estudiantes, apuntando nuestra enseñanza a los intereses de estos mismos. Una manera de lograr aquello sería recurrir a los recuerdos de los alumnos para introducir los nuevos contenidos.
Debemos generar un ambiente de confianza, aceptación, equidad y respeto; considerar las características, fortalezas y debilidades, intereses y preocupaciones de los alumnos para que advierta el real compromiso del profesor con ellos.
Por otro lado, y como he mencionado en reiteradas veces, debemos ponernos en el lugar del alumno, pensar como alumno, no como docente, también debemos pensar qué puede ser divertido, pero con sus respectivos limites, donde no se de lugar a burlas en caso de error, ni comentarios que vayan en desmedro de los demás compañeros.
Es necesario también que promovamos la participación de nuestros alumnos; en todo grupo siempre se encontraran aquellos alumnos que hablan “solo si les toca”, la idea es evitar dicho comportamiento y hacer que nuestra clase sea una clase realmente donde todos los alumnos participen y den su opinión; debemos hacer que aquellos alumnos pierdan el miedo a hablar y/o levantar la voz. Por la misma razón es que como profesores debemos estar abiertos a todo tipo de comentario que surja en clase, sin opacar alguno, vernos interesados en dichos planteamientos y cuestionarlos a la vez, para que el alumno sea capaz de contraargumentar, y darse cuenta de la existencia de diferentes enfoques para determinados temas.
Finalmente, puedo decir que eso es lo que hace que una clase sea interesante y atractiva para el alumno, una clase donde no tenga que estar apoyado en su pupitre escuchando una y otra vez las palabras del profesor durante los noventa minutos que dura la clase, una clase en la que se genera un ambiente adecuado para el aprendizaje y desarrollo de los alumnos.



Paz Sepúlveda.-

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué significa la disciplina dentro del aula?

Si bien en los comentarios anteriores he planteado, en su mayoría la cercanía que debe establecerse en la relación profesor alumno, creo que también he puesto mucho énfasis en lo que se refiere al respeto que conjuntamente debe permanecer entre ambos.
Personalmente, creo que la disciplina se mantiene cuando el profesor logra establecer el control de la clase y sus alumnos, cuando capta la atención de ésta evitando su desconcentración. Algunos de los factores que influyen considerablemente para que la disciplina se mantenga dentro del aula son; presentarse al curso como una persona con claros objetivos por cumplir, alguien que no se dejará llevar por las influencias de los alumnos y menos por caprichos. Me refiero a esto con un ejemplo: siempre recuerdo a una profesora que por casualidades de la vida era profesora de Historia y Geografía, porque ella lograba mantener el control de cada clase sin la necesidad de estar gritando en cada una de ellas, en nuestra primera clase habló seriamente y en un tono que hacía que pensar que estaba tratando con grandes alumnos maduros, lo que hacía que tomáramos un cierto compromiso y responsabilidad con la clase planteó cada una de las exigencias de sus clases y lo que esperaba de nosotros como alumnos. Si bien parecía una profesora exigente hasta el extremo, poco a poco nos dimos cuenta que lo que ella pretendía, era que nosotros fuéramos superando nuestras propias metas. Aquello hacía que como curso nos interesáramos en sus explicaciones, además que en cada una de ellas se notaba el gusto y amor que sentía por la labor que diariamente realizaba.
Cómo alumnos, sabemos identificar cuando un profesor siente gusto por lo que realiza y eso motiva enormemente a seguir escuchando lo que el docente te plantea y expone en sus palabras.
Otro de los factores que considero importantes a la hora de mantener la disciplina en un curso, es que la clase sea didáctica, porque esas típicas clases donde el profesor habla, habla y sigue hablando monótonamente durante toda la clase, lo único que logra es aburrir al alumno más que hacer que éste aprenda de lo dicho por el profesor.
Muchos podrían plantear que el alumno va al colegio a estudiar y aprender, y no a divertirse, sin embargo debemos tener en cuenta que vamos a trabajar con jóvenes adolescentes en su mayoría, que aun no definen su futuro y no saben que es conveniente y que no lo es, por eso es necesario captar su atención de una manera que ellos vean más cercana.
La clave de un profesor para mantener la disciplina dentro del aula es mantenerse firme ante sus alumnos y a la vez cercano, motivándolos con actividades didácticas que logren mantener al alumno atento y disciplinado en cada una de las clases.-

jueves, 3 de abril de 2008

¿Para qué enseñamos?

Claramente alguien podría responder a tal pregunta diciendo que el ¿para qué enseñamos? está relacionado con la preparación en el ámbito histórico y geográfico para el cual nosotros estamos estudiando, que llevará a nuestros alumnos, en un futuro, a alcanzar un buen puntaje en la Prueba de Selección Universitaria, porque es común esta respuesta en los alumnos: “¿para qué estudias?...para que me vaya bie en la P.S.U.”; por ende, el ¿para qué enseñamos? debería tener tal objetivo, sin embargo creo que muchas personas olvidan que el rol de nosotros como futuros profesores va más allá de llenar de conocimientos a nuestros alumnos.
Quizá es la historia más repetida y a veces puede llegar a ser utópica, según con los ojos que se mire, pero mi perspectiva en cuanto al ¿para qué enseñamos?, pasa por una cuestión humanitaria, el saber formar personas con criterio amplio y conocedoras del mudo que nos rodea, en los diversos ámbitos que nosotros podemos abarcar; insertar y forjar valores, que permitan al alumno sostenerse cómodamente en sociedad.
Enseñamos, como dije, para formar personas, juicio que muchas veces y por muchos, ha sido criticado, pues advierten en él, el llamado currículum oculto, que se supone intenta encajonar a los alumnos en ciertos parámetros, acomodarlo a determinadas circunstancias que la misma sociedad va imponiendo. Si bien, creo que una fracción de estas normas forman parte de él, tal como se ve en algunos colegios e la subordinación del alumno ante el profesor, que se verá reflejado en el futuro laboral (subordinación ante el empleador); no obstante eso si es posible de cambiar, manteniendo una relación de mayor cercanía con los alumnos, evitando las llamadas relaciones de verticalidad. Por supuesto que esta cercanía no debe traducirse en una falta de respeto entre alumno y profesor, la idea es que si se puede tener una relación tan intima, esta tenga su base en dicho valor.
No es necesario enseñar con lápiz y papel en mano lo excelentes personas que podemos llegar a ser, sino que pasa más que nada por una cuestión del día a día, en que nuestros alumnos vean en nosotros un ejemplo de seriedad, respeto y humildad frente a ellos mismos.
Finalmente enseñamos para formar personas; personas con criterio amplio, conocedoras y respetuosas de los demás y del medio que los rodea: “enseñamos para formar personas integras y con altura de mira”.
Paz Sepúlveda.-